¿Para qué hacer yoga? Por María Rebasa

YOGA PARA SUPERAR TU DÍA A DÍA

Quizás te hayas preguntado alguna vez qué se aprende con el yoga. Y aunque los practicantes habituales sabemos y notamos los beneficios del yoga en nuestro día a día, yo nunca había sido consciente de cuánto bien me hacía el yoga hasta que no estuve en el límite. El límite que separa la vida de la muerte.

 

ESCRIBE MARÍA REBASA

El yoga es una herramienta muy útil. Y digo herramienta porque, a falta de una definición idónea, el yoga es un medio que bien puede servir para conectar con el universo y alcanzar el nirvana, bien para ser más conscientes de nuestro propio cuerpo y alcanzar una relajación profunda. Sea cual sea el fin, el yoga es un camino muy utilizado hoy en día tanto en oriente como en occidente.

 

Al margen de eso, tiene beneficios, tanto físicos como mentales (o espirituales, según con quien hablemos) que se dejan ver cuando la práctica forma parte de nuestra rutina. Control del movimiento, agilidad, resistencia, conocimiento del propio yo (de nuevo, físico y mental), control de la ansiedad, relajación…. son sólo algunas de las ventajas que tiene.

 

Pero yo hoy vengo a hablar sobretodo de la resiliencia. La resiliencia, a resumidas cuentas, es la capacidad que tenemos los seres humanos para superar las contrariedades y mantener nuestro estado mental normal. Y en eso, el yoga es la estrella. Es evidente que ir un día a esa clase de power yoga que hacen en el gimnasio no va a disparar tu capacidad de soportar penurias. Y cierto es que es una característica que bien puede estar en mayor o menor medida en tus genes. Pero educar a la mente (y es eso, lo que, básicamente, hace la meditación) día tras día es esencial para desarrollar un comportamiento resiliente. No es cosa de un día ni de una semana, pero una disciplina como el yoga te hace más fuerte física y psíquicamente. Para soportar lo que sea que te lance el cosmos.

 

Y eso es lo que yo no sabía.

No sabía que estaba preparada para poner tanto a mi cuerpo como a mi mente al límite. Puede que en parte debido a mi personalidad, en parte gracias a mis hábitos (sí, lo has adivinada, ¡uno de los más importantes es el yoga!) en el momento en el que tuve que estarlo, fui capaz de soportarlo. Y aunque somos más resistentes y fuertes de lo que creemos. Nos tenemos que poner ahí, al pie del cañón, para darnos cuenta de ello. La cuestión es que, en mi caso, he podido soportarlo y el yoga me ha acompañado antes y durante el amargo proceso de curación y aceptación.

 

Muy bien pero, ¿qué ocurrió?

Soy partidaria de pensar que el yoga puede ayudar a acompañar y superar cualquier mal trago. Pero te voy a contar el mío para que tengas un ejemplo práctico.

 

Tenía un trabajo en una oficina que no estaba nada mal. Sólo había un problema: no me llenaba. Por otro lado, empecé a dar algunas clases de yoga, más que por el dinero, por el rumbo que estaba tomando mi vida ese momento. Y descubrí que eso sí era lo que quería hacer.

 

Así que decidí tomar las riendas de mi vida.

Dejé mi trabajo.

Me compre un billete a Delhi, sólo de ida.

Mi objetivo era formarme y dedicarme al yoga mientras viajase por el mundo y… en fin, encontrarle un sentido a mi vida, en cierta forma.

 

De repente, mi vida y mis sueños se desmoronaron y me di contra el suelo. Literalmente.

Caí de un muro de unos 5 o 6 metros el pasado 28 de agosto de 2019. Y venga ambulancia. Y venga urgencias. Y pruebas, y medicación, y dolor.

 

La cuestión es que, por suerte, en lugar de matarme sólo me destrocé la muñeca y me partí la pelvis. Estaba rota, igual que mis sueños.

 

Pero aquí hago un inciso: si físicamente no hubiese estado lo bien que estaba, probablemente mi cuerpo no hubiese salido muy bien parado. Y aún hoy, los beneficios de conocer mi cuerpo y haber hecho yoga durante años, hacen que mi recuperación sea rápida y llevadera.

 

Pero no sólo eso. La “mentalidad yóguica”, la respiración, la meditación, me han ayudado a sobrellevar la carga mental que conlleva estar un mes tumbada y otro en silla de ruedas. Y a aprender de ello.

 

Además, cuando haces yoga aprendes que el objetivo no es conseguir hacer “x” postura. Aprendes que no hay un fin, sino un proceso. Estés en el estadio en el que estés, ya sea haciendo el pino puente, o apenas siendo capaz de sentarte. El yoga es aceptar a tu yo de ahora, y animarte a mejorar pero desde la autosuperación y no desde el ego.

 

Por eso digo que el yoga te ayuda a ser mejor en tu día a día, pero también te curte y te prepara para ser resistente y flexible a cualquier situación. No física, sino mentalmente. El yoga es una terapia para la superación. Desde la superación de sucesos banales del día a día, hasta la superación de situaciones desesperadas.

 

Así que mi recomendación es: siéntate o túmbate en una postura cómoda, procura tener la columna recta y los hombros relajados. Siente tu cuerpo, sé consciente de que respiras. Sumérgete en la percepción de ti mismo. ¿Sabes qué?: ya estás practicando yoga.

 

MARIA REBASA | YOGA EN LA MOCHILA

Se considera yogui por dentro y por fuera. Profesora de vinyasa yoga. Amante del mundo y buscadora de nuevas experiencias.  Creadora de yogaenlamochila.com, donde hay todo tipo de recursos útiles para yoguis de todo tipo e inspiración para recorrer el mundo.

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